Homeopatía para niños

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“Es más fácil formar niños fuertes que reparar a hombres rotos”.  El escritor Frederick Douglass es el autor de esta cita que refleja a la perfección la necesidad de tratar la salud de los niños de una manera más natural, armónica y respetuosa con su organismo, ya que ellos poseen un sistema inmunológico en formación aún durante los primeros años de la infancia, y que debe ser estimulado del modo adecuado.




Niños felices

Terapias naturales para niños, una respuesta de sentido común

En la actualidad cada vez tomamos mayor conciencia respecto a nuestra salud e intuimos sabiamente que el uso reiterado de fármacos presenta a la larga más inconvenientes que virtudes, no obstante, llegamos a tratarnos con terapias naturales cuando todos los otros tratamiento han fallado, perjudicando así a nuestro organismo durante largos periodos de tiempo.

En ocasiones, a los niños les sucede lo mismo, llegan a ser tratados con terapias naturales cuando sus propios recursos curativos y su sistema inmunológico se ha visto gravemente desequilibrado por el uso reiterado de fármacos.

Entonces, las terapias naturales tienen un menor alcance por las modificaciones que ha sufrido el organismo ante la presencia de fármacos, no obstante, más vale tarde que nunca.

Niño con remedios naturales

Es necesario tratar a los niños con terapias naturales porque los tratamientos alopáticos presentan numerosas carencias:

  • No contemplan el estado mental o el nivel de estrés del niño, que influye en la manifestación de síntomas físicos.
  • No tienen en cuenta el estado de los vínculos familiares que pueden repercutir en la manifestación de síntomas físicos.
  • No ofrecen un tratamiento individualizado según las características y necesidades de cada niño.
  • Únicamente se trata la manifestación de las enfermedades, pero no se emplean herramientas enfocadas en la prevención.
  • No supervisan la alimentación como una herramienta básica para tratar las patologías del niño.
  • Emplean fármacos destinados a la supresión del sistema inmunológico, siendo los ejemplos más claros la toma de ibuprofeno  o paracetamol.

En ocasiones, algunos tratamientos alopáticos pueden ser necesarios, pero el tratamiento de primera línea para niños debería basarse en las terapias naturales, ya que es la única manera de mantener un organismo desintoxicado y con un sistema inmune competente.

Para finalizar esta reflexión brindaremos un claro ejemplo: las anginas pueden ser víricas o bacterianas y para prescribir antibióticos siempre se debería realizar el test del estreptococo (bacteria). A pesar de ello, en múltiples ocasiones se prescriben antibióticos de amplio espectro sin haber realizado previamente el test, lo que supone la posibilidad de tratar la enfermedad de modo incorrecto (podemos estar ante unas anginas víricas) y destruir la flora intestinal con un antibiótico que no distingue entre bacterias patológicas y bacterias saludables.

Homeopatía para niños

Existen numerosas terapias naturales que van desde la talasoterapia (empleando remedios marinos como barros o agua de mar) o la fitoterapia, que emplea plantas medicinales, no obstante, cuando hablamos de niños, pocos tratamientos son tan recomendables como la homeopatía, ya que estamos hablando de remedios completamente inocuos y carentes de reacciones adversas o efectos secundarios.

Junto a esta gran ventaja debemos destacar otra de igual importancia: la homeopatía no únicamente previene y trata aquellos trastornos que son físicos, sino también aquellos que afectan directamente a las emociones del niño y que van a jugar un papel fundamental en su salud emocional durante la vida adulta.

NIña tomando homeopatía

Esto en un principio podría parecer secundario, pero nada más lejos de la realidad… Vivimos en una sociedad competitiva y que resulta en numerosas ocasiones hostil, por lo que preparamos consciente o inconscientemente a nuestros hijos para ello, función que también es realizada por el sistema educativo y esto trae finalmente una consecuencia muy peligrosa: privar al niño de sus necesidades afectivas básicas.

Este hecho implica que rara vez las emociones del niño se encuentran en pleno equilibrio lo que es un factor de riesgo para desarrollar múltiples trastornos, no sólo psicológicos, sino también físicos.

Otra característica importante de la homeopatía es que no alivia los síntomas mediante la supresión del sistema inmunológico, sino mediante la estimulación de los propios recursos curativos del organismo.

Además, la homeopatía se puede aplicar ante cualquier afección, ya sea como tratamiento único o como tratamiento complementario, lo que dependerá en cada caso de la naturaleza de la enfermedad.

No obstante, sí es cierto que en ciertas áreas la homeopatía destaca no sólo por su efectividad sino por su común uso.

Homeopatía para trastornos del comportamiento

Actualmente está pasando algo que los terapeutas naturistas califican como “muy grave” el diagnóstico continuado de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), grave en gran parte por el tratamiento que se utiliza: anfetaminas.

Algunos médicos han llegado a afirmar abiertamente que se trata de una enfermedad inventada para favorecer los beneficios de la industria farmacéutica, otros, en cambio, creen haberlo probado neurológicamente ya que en ocasiones se muestran niveles alterados de dopamina en los niños que han sido diagnosticados.

Niño con pinturas en la cara

No obstante, se debe informar con propiedad, los niveles alterados de dopamina aparecen en diversas enfermedades y por lo tanto no deben servir como herramienta para justificar un TDAH.

Ante la agresividad del tratamiento propuesto por la medicina alopática es prioritario emplear medios naturales y el menos agresivo y efectivo de todos ellos es la homeopatía.

La homeopatía se adaptará completamente a las características individuales del niño, tratando aquellos signos de desequilibrio, que justamente son eso, y no deben servir para hacer diagnósticos precipitados.

Homeopatía para la fiebre

Erróneamente interpretamos la fiebre como un síntoma de enfermedad, algo que sólo es cierto en parte, ya que la fiebre es un mecanismo de defensa que mediante el aumento de temperatura corporal pretende destruir un agente patógeno, ya sea un virus o una bacteria.

Además, es importante destacar el hecho de que la fiebre únicamente es perjudicial para nuestro organismo cuando aumenta por encima de los 39 grados centígrados.

Niña con fiebre

Cuando cortamos la fiebre mediante fármacos lo que estamos haciendo en realidad es evitar que nuestro sistema inmunológico actúe completamente y con eficacia, en cambio, cuando utilizamos homeopatía para la fiebre, ésta disminuye mediante el refuerzo del sistema inmunológico y todos los mecanismos de homeostasis, que pretenden equilibrar todas las funciones del cuerpo.

Homeopatía para las afecciones menores

Una encuesta realizada por un laboratorio homeopático puso de manifiesto que el 66% de las madres tienen productos homeopáticos en su botiquín para tratar las afecciones cotidianas de sus hijos.

Podríamos definir las afecciones menores como aquellos síntomas o enfermedades que son leves y que se autolimitan, es decir, que se acabarían curando de manera esporádica sin intervención, por ejemplo: gripe, resfriado, alergia estacional, pequeña contusión, gastroenteritis aguda… etc.

Niña que se suena la nariz

La homeopatía constituye un excelente tratamiento en estas situaciones, ya que permite mejorar la evolución de los síntomas y aliviarlos, sin sobrecargar al organismo de sustancias químicas y sin cortar las vías del sistema inmunológico.

Homeopatía para un adecuado desarrollo

Existe algún protocolo homeopático que está destinado a tratar al niño desde su nacimiento hasta su adolescencia para favorecer un adecuado desarrollo emocional, mental y físico, lo que por sí solo es un hecho de gran importancia que actúa como preventivo de numerosos trastornos.

Uno de los conjuntos de remedios más empleados para este fin es: Sulphur, Calcarea Carbonica y Lycopodium:

  • Sulphur: Sulphur es uno de los grandes remedios homeopáticos que corrige aquellas tendencias que nos pueden acabar causando una afección crónica. Se utiliza para que el niño conecte con su propio ritmo (que no es el de los adultos) y pueda aprender a respetar sus propias necesidades.
  • Calcarea Carbonica: Junto a Sulphur, Calcarea Carbonica es otro gran remedio para prevenir afecciones crónicas. Se da desde el embarazo ya que permite el adecuado desarrollo físico y cognitivo.
  • Lycopodium: Lycopodium es un gran remedio a emplear durante la infancia ya que ayuda a trabajar la falta de confianza y permite que los niños crezcan valorando sus propias capacidades y confiando en ellos mismos.

Niño mide su estatura

Prueba de la gran efectividad de la homeopatía para niños es la gran información de la que se dispone actualmente en numerosos medios, no obstante, el homeópata es la persona capacitada para elegir un tratamiento que verdaderamente se adapte a las necesidades y características individuales del niño, lo que es imprescindible para que éste funcione adecuadamente.

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